El debate del despido
Fabián Márquez
Presidente de Analistas de Relaciones Industriales
Los trabajadores españoles se dividen en dos clases:
los fijos y los temporales. Los primeros son hegemónicos en la
industria y, los segundos, en los servicios y la construcción. Y
ello a pesar de que desde 1994, antes con la mera voluntariedad
empresarial bastaba, no es posible contratar temporales sin causa
justificada.
En los años 80, UCD y PSOE decidieron
flexibilizar la contratación, no el despido, dualizando el
mercado. No era ésta la opinión de CEOE, que apostaba por
no soportar el coste del despido –45 días por año
de antigüedad con el tope de 48 mensualidades– y por la
extinción del contrato cuando concurriesen razones objetivas,
económicas, tecnológicas o impuestas por la ley del
mercado, a un precio más razonable.
Según el
Estatuto de los Trabajadores, estos despidos sólo “deben costar”
20 días por año de antigüedad, con el tope de doce
mensualidades, pero la combinación de la tutela judicial, el
principio pro-operario y la bis atractiva de los 45 días
generaliza éste, resolviéndose así despidos
económicos como si de disciplinarios se trataran, olvidando con
ello la causa que motiva las extinciones: la supervivencia empresarial.
A
todo esto hemos de añadir el efecto pernicioso de los
expedientes de regulación de empleo, que no suplen el derecho
del trabajo, sino que politizan en su vertiente conflictiva un problema
de orden público laboral. Y es sabido que la negociación
consiguiente de un ERE empieza en 20 días y termina
aproximadamente en 45. Si se tienen beneficios, pero hay que reducir
plantilla para competir, la cifra final de la negociación puede
ser tan crecida que se oculta pudorosamente en un magma de
estipulaciones múltiples, para que parezca lo que no es.
No
es preciso señalar, pues es obvio, que si la empresa es
multinacional será flagelada, para que desista de marcharse de
nuestro espacio nacional, o, si lo hace, que sea con un coste tan
extraordinario que en muchos casos desanimará inversiones, en un
mercado de trabajo como el nuestro, en el que sólo nada a favor
de corriente quien puede contratar temporal, o subcontratar y
atomizar la responsabilidad hasta extremos inauditos. Éste es el
panorama, no visto desde el puente sino desde la trinchera.
En los diferentes procesos de concertación social se han abordado estas consideraciones.
En
1997, el AIEE redujo las indemnizaciones en los supuestos de despidos
objetivos improcedentes, que afectaron a los nuevos contratos estables,
creados a partir de esa fecha, a 33 días por año de
antigüedad con un tope de dos años.
Monster se enfrenta a la ‘crisis de mediana edad’
Cuando Internet era joven, la pionera empresa de contratación y reclutamiento online Monster.com cambió el modo en que la gente buscaba trabajo. Ahora Monster se mueve en terreno inestable: tres de sus directores han dimitido, existen problemas de seguridad y surgen nuevos competidores por todas partes, incluyendo Craigslist.
Según profesores de Wharton y analistas del sector, Monster se enfrenta a la “crisis de mediana edad” a la que todas las empresas veteranas de los comienzos de la era Internet están condenadas. La empresa sigue siendo un referente en la publicidad en la búsqueda de empleo, pero a medida que entra en la madurez, Monster debe encontrar nuevas maneras de proteger sus mercados establecidos y de introducirse en mercados internacionales.
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Recetas para fidelizar el talento de un buen empleado
Hasta hace poco tiempo, las compañías que tenían vacantes en su empresa publicaban ofertas de empleo en las que se informaba de cada puesto disponible, ofreciendo a los interesados los requisitos para acceder a ese empleo y la dirección a la que enviar el currículum. Ahora, el escenario ha cambiado. Todavía se pueden encontrar anuncios así, pero las grandes empresas han optado por publicar reclamos en los que se transmite una idea y una imagen, pero sin ofertar puestos de trabajo. Ahora son muchos los profesionales cualificados quienes escogen dónde, cómo y con quién quieren trabajar. El casi pleno empleo, el cambio de mentalidad generacional y el descenso de titulados universitarios avalan esta situación. En España, por ejemplo, los expertos prevén un déficit de 800.000 profesionales cualificados en el año 2010.
“Los empleados se marchan por los jefes”
Dick Antoine
Director mundial de RRHH de Procter & Gamble
estiona los 135.000 empleados en ochenta países de Procter & Gamble. Quizá no le suene esta empresa, pero seguro que ha lavado su ropa con Ariel o se ha afeitado con Gillette. Dick Antoine asumió la dirección de recursos humanos hace ahora ocho años. En su visita a España responde a las preguntas de E&E.
Quique Rodríguez / Madrid.
¿Son las franquicias buenos empleadores?
Cuando en 2003 Merriam-Webster incluía en su famoso diccionario el término “McJobs”–refiriéndose a los puestos de trabajo mal pagados donde además las probabilidades de promoción son mínimas-, el consejero delegado de McDonald’s se sintió tan molesto que, en protesta, publicó una carta expresando su malestar. Sus demandas no llegaron a buen puerto y el término “McJobs” sigue estando en el diccionario. Merriam-Webster explicó que su misión es recoger y definir los términos que la gente utiliza, pero no entra a juzgarlos. McDonald’s no tira la toalla y a principios de este año puso en marcha otra campaña en el Reino Unido, esta vez para intentar convencer a Oxford English Dictionary de que haga desaparecer dicho término.

